El Crecimiento Del Gatito

soniasadin

Experto
CRITERIOS DE CRECIMIENTO DURANTE EL PERIODO DE LACTANCIA EXCLUSIVA EN DIFERENTES RAZAS FELINAS, EN LOS DOS SEXOS



El crecimiento del gatito puede apreciarse determinando el aumento de peso. El peso es un parámetro fácilmente mensurable. Hay que determinarlo todos los días, a la misma hora, para todos los gatitos de la camada. Esto permite controlar la evolución del peso gatito por gatito y comparar los gatitos entre sí.


Un gatito debe aumentar de peso todos los días. Algunos puntos de referencia permiten estimar si el crecimiento se desarrolla correctamente. Cuando un gatito no aumenta de peso durante 2 días consecutivos o pierde peso, es conveniente buscar la causa (alimentación insuficiente de la madre, enfermedad, etc.).


El crecimiento normal del gatito, desde la concepción hasta la edad adulta, pasa por 3 fases:


• El período neonatal: durante esta fase, que comprende aproximadamente los 4 primeros días después del nacimiento, la velocidad de crecimiento es sumamente variable, particularmente en función de las condiciones del parto. El peso de los gatitos que han sufrido durante el nacimiento puede permanecer constante, pero la pérdida de peso es excepcional.


• El período de lactancia exclusivo: durante esta fase, representada por las 4 primeras semanas de vida, el crecimiento es regular y lineal, y permite prever el peso en función de la edad. Así, el peso a los 7 a 10 días es el doble del peso al nacer y el peso a las 4 semanas, igual a 4 veces el peso al nacer. Durante este período, el crecimiento refleja directamente la calidad de la lactación y los cuidados maternos prodigados a las crías.


• El período de predestete: fase de transición alimentaria que se extiende entre las 4 y las 7 semanas de edad. Hacia la 4a ó 5a semanas, se puede observar una disminución de la velocidad de crecimiento asociada a un subconsumo transitorio de alimentos. Hacia la 7a semana el crecimiento vuelve a acelerarse, lo que indica el final del destete; en efecto, en ese momento el gatito ya consume una cantidad de alimentos sólidos suficiente para originar esta aceleración del crecimiento. Pero incluso durante este período de transición, el gatito sigue aumentando de peso. El peso a las 8 semanas de edad es, generalmente, el doble del peso a las 4 semanas, es decir, 8 veces mayor que el peso al nacer.


• El período de posdestete: después de las 8 semanas de vida comienza el período de autonomía del gatito, correspondiente a la expresión de los potenciales genéticos. La variabilidad individual se manifiesta entonces plenamente. El gatito se alimenta solo y a voluntad, y crece hasta alcanzar la talla adulta definitiva. Normalmente, una vez que el alcanza la talla adulta, peso debe permanecer constante.

Factores que influyen en el crecimiento del gatito.



Entre los factores que influyen en el crecimiento del gatito se pueden distinguir los factores intrínsecos, controlados por la genética (raza, sexo, patrimonio genético de los padres, mecanismos hormonales, etc.), y los factores extrínsecos, constituidos por el medio ambiente en el sentido amplio del término, representado esencialmente por la alimentación, primero de la madre y luego del gatito, así como por las condiciones sanitarias y sociales (manejo de la crianza, ámbito de vida y cualidades maternas, etc.). Entre los factores intrínsecos, se pueden mencionar:

Los factores intrinsecos.


La raza: como sucede en la mayoría de las especies vivientes, cuanto más grande es la raza, más rápido es el crecimiento.


El sexo: el dimorfismo sexual, poco evidente al nacer, aumenta con la edad y los machos se vuelven significativamente más pesados que las hembras entre las 6 y las 12 semanas de vida. El macho presenta así un potencial de crecimiento superior al de la hembra pero que aparece más tarde y su crecimiento se prolonga durante algunas semanas con respecto al de la hembra.


Los factores familiares: el gatito recibe inicialmente un material genético que proviene en un 50 % de su madre y en un 50 % de su padre, siendo el conjunto más o menos reorganizado. En consecuencia, en el seno de una misma raza, los caracteres familiares pueden producir individuos de corpulencia, tamaño o tipo morfológico (fenotipo) diferentes, utilizados ampliamente en la selección.


El peso de la madre: este parámetro no es independiente de la raza y de los factores familiares. Cuanto más pesada es la madre (de gran talla y en buen estado físico), mayor es la velocidad de crecimiento; esto se explica parcialmente por las cualidades lecheras de la madre.


CRECIMENTO DEL GATITO EN FUNCION DEL PESO DE LA MADRE



Los factores genéticos individuales: la asociación de los genotipos materno y paterno da como resultado la formación de un individuo único, lo que conduce, incluso en el seno de una misma camada, a variaciones individuales. Para efectuar una mejor estimación del crecimiento de la cría es entonces preferible utilizar el promedio de las medidas de los progenitores.


Los factores hormonales: después del nacimiento, ciertas hormonas sintetizadas por el gatito dirigen el crecimiento. Contrariamente a lo que se observa en la especie humana, los trastornos hormonales endógenos que pueden llegar a perturbar el crecimiento son raros en el gatito. La diabetes juvenil está marcada más bien por trastornos metabólicos que por trastornos del crecimiento. El hipotiroidismo congénito es muy raro y el enanismo hipofisario excepcional. Por último, las raras anomalías responsables de una secreción anormal de hormonas sexuales parecen perturbar poco el crecimiento en el gatito. Así, si bien la castración precoz puede modificar el tipo de crecimiento, ésta no altera ni el crecimiento ponderal ni el crecimiento estatural, es decir, la talla adulta definitiva.


En cambio, el uso terapéutico de hormonas en el gatito puede perturbar significativamente su equilibrio endocrino natural y, por lo tanto, modificar el crecimiento. Por consiguiente, este tipo de tratamiento debe practicarse con gran prudencia y sólo por razones médicas.

Los factores ambientales son numerosos y condicionan el buen desarrollo del crecimiento.


La higiene del nido y el estrés del entorno: .El período de amamantamiento es una época exigente para la madre y sensible para el gatito. Por lo tanto, a partir del período que precede al parto la higiene debe ser estricta, tanto con respecto al material que se pone a disposición de la gata como a los locales donde se encuentra el nido. Una higiene mediocre fragiliza a la madre y a la camada. Por otra parte, cuando se molesta a la gata constantemente, el amamantamiento sufre las consecuencias de estos disturbios.


Como en todas las crías, el crecimiento del gatito se efectúa durante el sueño. Durante sus primeros días de vida, el gatito duerme casi continuamente y mama cuando lo despierta el lamido de su madre. Al crecer, el gatito pasa cada vez más tiempo jugando y explorando su entorno y menos tiempo durmiendo. Sin embargo, la calidad de su sueño sigue siendo un factor muy importante. Por otro lado, por efecto del estrés, se secretan ciertas hormonas que pueden perturbar gravemente el equilibrio hormonal y el crecimiento. Por consiguiente, un medio ambiente generador de estrés puede trastornar el bienestar de las crías, además del de su madre, y comprometer un crecimiento que se presentaba de manera óptima. Se debe preservar el ambiente del nido y de la camada de los trastornos de vivienda, de variaciones demasiado grandes de temperatura, presencias inhabituales, etc.


El tamaño de la camada Globalmente, las camadas numerosas están constituidas por gatitos más livianos que las de tamaño reducido. Esta diferencia de peso tiende incluso a aumentar durante las primeras semanas de vida, dado que en las camadas numerosas la cantidad total de leche debe repartirse entre un número mayor de gatitos. Las crías que provienen de camadas numerosas (6 gatitos o más) son más livianas hasta alrededor de los dos meses de edad. Esta diferencia sólo tiende a atenuarse luego del destete, cuando el gatito recibe una alimentación sólida.

Los factores nutricionales.


La alimentación de la madre durante la gestación influye en el peso de los gatitos al nacer. Del nacimiento al destete, la alimentación de la cría consiste exclusivamente en leche materna. Por lo tanto, la calidad y la cantidad de esta leche son factores determinantes para el crecimiento y la salud de los gatitos. Por consiguiente, hay que considerar al mismo tiempo la alimentación materna y la de la cría.


Las necesidades nutricionales de la gata que amamanta están muy aumentadas. Durante la gestación, la gata ha acumulado reservas. Al principio del período de lactancia, estas reservas se utilizan para producir leche. Durante esta época, estando el organismo materno orientado hacia la producción de leche, una eventual subalimentació n de la gata se traduce en primer lugar en una pérdida de peso de ésta. El efecto siguiente es la disminución de la cantidad de leche producida. Una gata alimentada a voluntad durante el período de gestación y de lactación vuelve a su peso inicial (de antes de la gestación) tras el destete (6-7 semanas después del nacimiento de los gatitos). Cuando la gata recibe sólo el 50 % de sus necesidades a partir de 5 semanas antes del parto hasta el final de la lactación, pierde hasta el 33 % de su peso inicial. La consecuencia de esta malnutrición materna es, en primer lugar, un desinterés por los gatitos, la gata está más irritable cuando tratan de mamar, etc.


Esta alteración del comportamiento materno, sumada a la malnutrición de las crías por falta de leche, compromete el futuro de la camada.



Al nacer, el tubo digestivo del gatito está adaptado para digerir la leche materna. La leche de gata es rica en proteínas, grasas y lactosa (el azúcar de la leche). El gatito puede digerir la lactosa gracias a una enzima, la lactasa. Las capacidades digestivas del gatito evolucionan progresivamente. Al llegar a la edad adulta, muchos gatos pierden esta enzima y se vuelven incapaces de digerir la lactosa y, por lo tanto, la leche. La lactosa no digerida atraviesa el intestino delgado y alcanza el intestino grueso, donde fermenta por la acción de bacterias, originando diarreas.
Paralelamente a la disminución de la capacidad de digerir la lactosa, el gatito adquiere progresivamente otras actividades enzimáticas, como la amilasa, enzima que permite digerir el almidón.
La participación de las proteínas en el valor energético de la leche ya es el presagio, en el gatito, del carácter estrictamente carnívoro que distingue al gato adulto. El gato es incapaz de almacenar proteínas y, por lo tanto, es necesario proporcionarle grandes cantidades en su dieta.
La gata amamanta a sus gatitos hasta las 6 ó 7 semanas de vida, pero la capacidad de masticar alimentos sólidos aparece hacia las 4 ó 5 semanas, al mismo tiempo que la capacidad de digerir este tipo de alimento. A esta edad, los gatitos se orientan naturalmente hacia el destete.





La malnutrición de las crías durante el período de lactación puede deberse a diversas causas: malnutrición de la madre –como se acaba de mencionar–, lactación muy escasa (camada muy numerosa, madre que produce poca leche) o mamadas insuficientes (madre que no deja mamar suficientemente, gatitos muy numerosos, entorno estresante o poco calmo, etc.)


En todos los casos, los gatitos mueren rápidamente. Se observa deshidratació n, hipoglucemia, disminución de la temperatura corporal y luego sobreviene la muerte. Diversos fenómenos explican este deterioro tan rápido. El hígado del gatito aún no está maduro y necesita una fuente externa de azúcares, proveniente de la digestión de la lactosa, que produce glucosa. En caso de subalimentació n la hipoglucemia es inevitable y puede llevar al estado de coma.


Al nacer, los riñones del gatito están inmaduros. Por lo tanto, el recién nacido no tiene todavía la capacidad de regular los flujos de agua y de minerales. En consecuencia, debe beber a menudo pequeñas cantidades. Por esta razón, todo factor que limite la mamada lo expone a una deshidratació n rápida.


El gatito pequeño, y con mayor motivo el recién nacido, no posee reservas de grasa que le permitan luchar contra temperaturas demasiado bajas y es incapaz de regular su temperatura corporal. La ingestión regular y suficiente de leche, así como los cuidados maternos durante la mamada (lamidos) y en el nido (calor de la madre), son factores indispensables para evitar la hipotermia. Se debe controlar regularmente la temperatura rectal de los gatitos, en particular si su peso se estanca de un día para otro.


Fuente Enciclopedia Royal Canin