Las dos historias de mis dos Mishi.

#1
No hablo casi nada de ellos porque hace ya tiempo que me recuperé de su ausencia. Hablaré de mi primer Mishi, mi primer gato, que me lo dio lo que por aquel entonces era mi mejor amiga.

Yo tenía unos 8-9 años, quizá. Por aquel entonces no tenía ningún animal, pero deseaba tenerlo, así que aproveché que mi ex mejor amiga tenía una gata que había tenido gatitos, para decirle a ver si me podía dar uno. Y así fue. Me dio uno atigrado, color marrón anaranjado. Precioso.

Era mi primer gato, y yo era una niña. Bueno, eso y sumado a que mis padres no tenían ni idea gatos pues... no le cuidamos del todo bien. Obviamente, yo le daba muchísimo cariño, pero la comida no era la adecuada, y nunca lo llevamos al veterinario.

Le puse de nombre Mishi, que no sé dónde viene, pero bueno. Era un gato muy cariñoso, pero también muy independiente. A veces se iba y no venía en días.

Yo me acostumbré rápido a esas ''escapadas'', y no lo pasé mal. Le quería, y le echaba de menos, pero siempre volvía. Hasta que ocurrió lo que tenía que pasar.

Era un macho no castrado, joven, quizá de dos años, y se fue para no volver.

Tengo una foto de él, y es de los primeros días en casa. Es esta:


Cuando se fue, yo pensaba que volvería, pero iban pasando los días, luego los meses... y no lo volví a ver más. Lo pasé muy mal, pero al poco tiempo, un compañero de clase me dijo si quería un gato, que su abuelo los iba a sacrificar.

Y así empezó la historia de mi segundo Mishi.

Hablé con mi madre a ver si me dejaba tener otro gato. Le dije que tendría unos dos meses o eso. En fin, intenté convencerla dándole todos los detalles posibles. Y lo conseguí.

Ese mismo día fui con mi compañero de clase a buscar a ese gatito. Cuando me lo dio me quedé... Me enamoré de ese gato. Era muy similar al siamés, pero eso no fue lo que me impresionó, sino sus ojos, esas ganas de vivir,... Me pregunté a mí misma que por qué tenían que sacrificar a esos gatitos tan preciosos.

En poco tiempo llegué a mi casa con mi nuevo gatito. Le puse Mishi (no tenía inspiración ese día), y así se creó una corta pero intensa felicidad.

No llevamos al gato al veterinario, no estaba castrado, pero era menos independiente que el anterior Mishi. También hacía escapadas, de hecho me acuerdo que hizo una que duró meses, que me lo encontré en casa de una ex amiga, pero era muy, muy cariñoso. Lo era tanto que se llevaba de maravilla con Sami, mi perrito que dejaron abandonado en la puerta de casa.

A todos lados iban juntos. Eran inseparables.

Mishi encontró pronto un amiguete (el que véis en las fotos), y seguro que se iban ''de fiesta'' juntos muchas veces.

Lo adoraba. Más que un gato parecía un ser humano de lo cariñoso y sociable que era.

Pasaron creo que dos años, en los que disfruté de tenerlo, hasta que un día no lo vi más. Me dijeron que se había ido, pero ha sido en diciembre del 2006, es decir, casi seis años más tarde, que mi madre me dijo que había muerto por haber comido algo tóxico.

En fin. Ya no se puede hacer nada. Me he sentido mal hasta hace poco.

Os dejo las fotos:




He conocido a un gato que el mismo día que mi hermano lo trajo, lo adoptaron. Y otro gato que lo tuvimos creo que una semana, y se fue. Aunque tengo sospechas de un gato de la vecina; creo que es él porque el gatito que encontré era extremadamente cariñoso. Ahora lo pienso y digo que creo que tenía dueño, porque se iba siempre a la misma casa.

En fin. Ahora tengo a Susty. No he querido cometer el mismo error de los años anteriores, por eso la he llevado a esterilizar y todo, y por supuesto, le doy pienso para gatos.

Bueno, sé que es algo irónico hacerlo por aquí, pero Mishi, los dos, os llevo en mi corazón. Ya hace tiempo que las lágrimas se secaron, pero vuestro recuerdo, vuestras fotos, nunca las tiraré. Os quiero.
 
#5
Jeje, sí. Igual ese gato (el amigo de Mishi II), es, en realidad, Mishi I... En fin. Todo puede ser. Pero ya... qué más da. Ya acepté que jamás los volveré a poder abrazar, ni acariciar, ni dar besitos... Lo digo con nostalgia, pero también con el dolor ya superado. El tiempo lo cura todo.
 
#6
Son historias muy bonitas... y me gusta el amigo (¿no sería amiga?) de Mishi II.
Solo te quiero comentar una cosa... los dos se fueron de casa... ten mucho cuidado con Susty y sus salidas. (espero que no te lo tomes a mal...)
 
#7
Y yo te recuerdo, Sonia, que ninguno de los dos estaba castrado. Y, desde luego, aprendí la lección. Pero sigo en mis trece: si tienes la suerte de vivir en una casa, a las afueras del pueblo, con un buen trozo de campo justo enfrente, y castras al gato o gata, es imposible retener al animal. Puedes tener la mala suerte de que un día alguien lo atropelle (cosa improbable en la calle donde vivo, porque los coches no van rápido). Tengo más miedo por las plantas que pueda encontrar, que por los propios coches. No te lo digo de mal rollo, de verdad. Es sólo una opinión.

Besitos.
 
#9
a mi me ha pasado lo mismo con mis gatos, desaparecian, tanto hembras como machos, y varios castrados, eso no me da seguridad la verdad, porq ya me pasò, solo me queda orar y esperar q eso no pase con Shaolin.

Hace 4 años desaparecieron los ùltimos, y tardè en volver a tener otro gato, me hice voluntaria de una fundaciòn y decidì adoptar a Shaolin el año pasado y aquì en España a Pipa hace 2 meses